Cuando pensamos en estrés, suele venirnos a la mente ese estado de agitación continua y descontrolada de la que no conseguimos desconectar

y ese extra de energía que habíamos sacado de la nada, tan necesario para llegar a los objetivos diarios

se convierte en nuestra pesadilla particular.
Es entonces cuando recurrimos a los métodos de relajación de los que tantos beneficios podemos sacar, a tomarnos un tiempo para nosotros/as y disfrutar de ese merecido paréntesis

del que sin embargo y sin saber por qué no logramos disfrute alguno. Ni paréntesis, ni disfrute, ni relax.

Sin embargo, hay otra forma diferente de enfocar el estrés. Haciendo referencia al vaso medio lleno o medio vacío, el estrés puede verse como positivo. Y ver el estrés como algo bueno para nosotros hace que dicho estrés sea beneficioso. ¿Magia? no, ciencia.